Desde 1852 las vecinos hicieron un memorial solicitando la Parroquia, al Obispo de Nueva Pamplona, pero las alternativas de la guerra hicieron que éste se extraviara y no llegara a su destino. Posteriormente la oposición del Párroco de Cepitá, hizo que sólo hasta el 18 de enero de 1856 se erigiera la Parroquia. Como primer párroco se nombró al presbítero Francisco de Paula Orbegozo, que estaba en plena juventud pero poco pudo hacer. En 1858 fue suprimido el municipio y anexado a Cepitá. Posteriormente le anexaron Santa Bárbara. En este rinconcito como un oasis de verdura gestaron su vida muchos y virtuosos párrocos. Hoy camina la comunidad bajo la guía del Señor Presbítero Jorge Augusto Santamaría Lizarazo.