Nunca se pensó que el templo de María Auxiliadora se convirtiera en una de las más bellas edificaciones religiosas de la ciudad. Con paciencia pero con tesón se fue construyendo, al final de la Quebrada Seca el elegante templo que el 25 de marzo de 1962 fue constituido como sede de la parroquia. Como primer párroco se escogió al Padre Augusto Aimar. Luego el Padre José Ángel Amaya Vargas, el Padre Carlos Guerra y actualmente, Pbro. Marco Fidel Benavidez Cogua.